Tiempo después, cuando la decadencia y la corrupción cobraron fuerza en el reino de Zhou, el maestro Lao decidió dejar su cargo como funcionario del Estado y se dedicó a viajar.
Dicen que se montó sobre un búfalo de agua y viajó hacia el oeste, a través del estado de Qin. Esa es la tradicional imagen del maestro Lao cabalgando un buey que aparece con frecuencia en la iconografía taoísta.
Y antes de desaparecer adentrándose en la tierra de los bárbaros del oeste, un centinela lo retuvo en un puesto fronterizo. Dicen que el guardián reconoció al maestro y le conminó que dejara algo de su sabiduría por escrito. El maestro Lao accedió y redactó el Tao Te Ching, y se lo entregó al guardián. Éste luego vio al maestro alejarse hacia las tierras del sol poniente, montando a lomos de un buey.
Misteriosa fue la llegada del maestro Lao a este mundo, y misteriosa fue su partida. Pero nos dejó una serie de pistas y señales en ese enigmático libro que regaló al centinela fronterizo.
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Ver también:
La leyenda del maestro Lao (1)
La Leyenda del maestro Lao (2)